
Onshore, nearshore u offshore: cómo elige una pyme española sin equivocarse
Equipo editorial de Corpshore España · · 7 min de lectura
En resumen: la decisión entre onshore, nearshore y el corredor con Latinoamérica depende de cuatro variables, en este orden: qué tipo de dato se trata, qué idioma se necesita, qué horario hay que cubrir y qué presupuesto existe. Empezar por el presupuesto es el error más común.
La mayoría de las comparativas entre modelos de externalización empiezan por el precio, que es justo la variable que menos debería pesar al principio. El precio es la consecuencia de las tres decisiones anteriores, y tomarlo como punto de partida lleva con frecuencia a un modelo que sale barato y no se puede usar.
Este es el orden que recomendamos para decidir, con el razonamiento detrás de cada paso.
¿Qué tipo de dato va a tratar el equipo?
Esta pregunta decide sola buena parte del resultado. Si el proceso maneja datos de categoría especial, como datos de salud, o si su sector o su política interna exigen residencia del dato en la Unión Europea, el modelo onshore o un centro dentro de la Unión son las opciones viables y el debate se acaba ahí.
Si el proceso maneja datos de contacto y de servicio corrientes, el corredor con Latinoamérica es perfectamente utilizable aplicando cláusulas contractuales tipo y, según el caso, una evaluación de impacto de la transferencia.
Una comprobación útil antes de seguir: revise qué campos necesita realmente el equipo para hacer el trabajo. Muchos procesos transfieren el expediente completo por costumbre cuando bastaría con cuatro campos, y esa revisión puede cambiar la respuesta a esta pregunta.
¿Qué idioma necesita y con qué registro?
Para atención en español a clientes españoles, el corredor con Latinoamérica funciona bien con formación específica en el español de España. Los equipos son nativos en español y la distancia de registro se cubre con formación, no es un obstáculo estructural.
Para atención en catalán, euskera o gallego la respuesta cambia: requiere hablantes nativos, y eso implica equipos o socios en España. Un guion traducido leído por un hablante no nativo se nota, y se nota precisamente en las conversaciones difíciles.
Para idiomas europeos como alemán, francés o neerlandés, la red global suele resolver mejor que cualquier modelo local, porque el talento está distribuido y no concentrado en España.
¿Qué franja horaria hay que cubrir?
Si el servicio es de jornada española estándar, cualquiera de los tres modelos sirve. En horario de verano, México está ocho horas por detrás de la España peninsular, Colombia siete y República Dominicana seis; en invierno, una hora menos en cada caso, porque ninguno de los tres aplica horario de verano y España sí. La tarde española coincide con la mañana en esos países.
Si necesita cobertura de noche española, un modelo que combine husos horarios es más barato y más sostenible que pagar nocturnidad en España, y evita el desgaste de una guardia informal en su propio equipo.
Si necesita cobertura 24 horas real, la respuesta es casi siempre un modelo de seguimiento al sol combinando tres franjas, donde ningún equipo trabaja de noche en su propio huso horario.
¿Y el presupuesto, entonces?
Ahora sí. El ahorro frente a la contratación interna en España se sitúa entre el 50 y el 70 por ciento, y el modelo elegido determina dónde cae dentro de ese rango: onshore en la parte baja, corredor con Latinoamérica en la parte alta, nearshore en la Unión Europea en un punto intermedio.
Si las tres preguntas anteriores han dejado una sola opción viable, el presupuesto no decide nada: decide si el proyecto sale adelante o no, que es una conversación distinta.
Si han dejado dos opciones viables, entonces el presupuesto es el criterio legítimo para elegir entre ellas, y conviene pedir el desglose de ambas para comparar sobre la misma base.
¿Se pueden combinar modelos?
Sí, y es lo que hacen muchas empresas una vez superan el primer proyecto. El patrón habitual es dejar dentro de la Unión Europea el proceso sensible y llevar al corredor el volumen que no lo es.
Esto tiene una ventaja poco comentada: permite empezar por el modelo conservador, comprobar que el proveedor funciona y ampliar después al modelo con más ahorro, en lugar de apostar todo a la primera.
El piloto de 30 días existe precisamente para eso. Una operación pequeña y acotada durante un mes dice más sobre el encaje que cualquier presentación comercial.
Este artículo es información general, no asesoramiento jurídico. Trabajamos junto a sus asesores legales, no en su lugar.